Dios les guarde,
Los relojes, los calendarios, las reposiciones continuas de
series de gran éxito en los 80, los precios actuales de los recopilatorios de éxito
de hace un tiempo, el lugar donde tienen las orejas las actrices televisivas españolas
(a la altura de la coleta, más o menos) todo esos son síntomas del paso del
tiempo.
El escuchar temónes, el salir de fiesta , el jolgorio, la
emoción, el ser siempre de noche, el esperar (neciamente quizás) que mañana va
a ser 1000 veces mejor que hoy y creérselo de verdad, el reírse a cuento y sin
cuento y porque si, el creerse lo justo pero actuar como si todo fuera cierto,
eso, no es un síntoma del paso del tiempo. Eso es un presente continuo, un
bucle, del que al menos mentalmente, es imposible salir para algunos. Intenten
por ejemplo escuchar la cháchara de sus compañeros laborales y los temas de los
que hablan y traten de ver el mundo como lo ven ellos. Todos los días, todos,
del resto de su vida. Ellos no han vivido ni han soñado lo que ustedes han
vivido en un concierto de los Secret Affair, en esas dos horas.
No hace mucho, en una comida homenaje de contexto laboral,
un prohombre de los de la cultura seria de mandar a periodistas esos famosos y
tal, decía a la parroquia de empleados suyos “Verdad que sería muy interesante
saber que piensan esa gente que va a Malasaña y salen por ahí, que hablan, que
les interesa, porque no lo sabemos, no tenemos ni idea”. Yo no soy un chico,
más bien soy un talludo de verdad ser, pero desde luego, ese mundo que dicen
desconocer está muy bien sin ellos.
No es desde luego , ni de lejos , un paraíso, pero es un
mundo tiene sus propias reglas y no son , al menos no todas, las que funcionan
en ese mundo real del tanto tienes tanto vales o del puro y duro porque yo lo
valgo , tu vas a limpiar el suelo con estropajo. Esa gente normal, como dice la
canción garagera española actual en inglé, que mucho miedo da.
Pero bueno, digresión aparte, nada nos indica el paso del
tiempo tanto, como encontrarte a amigos muy antiguos. Y si hablamos del cole,
ya ni te cuento. El otro día, paseando a mi niña y mirándome los loafers, al
subir la vista, me encontré con el que fue 2 puestos detrás de mí de la lista
de clase durante 6 años, JLCR. Increíble, ver al que te daba las collejas
enfrente, con 20 años encima de más. Y lo más grande no era verlo. Era
escucharlo. Siempre la voz de gente que has escuchado mucho tiempo, se almacena
en el fondo sonoro personal y da una impresión pues eso.
Y hablando el amigo
José Luis, me comento que se personaron con toda la cuchipanda de clase, a la
que yo imaginaba amantes de los de la Moda Rápida en francés (los depeches esos)
o los del tu también ( u dos), en la penúltima
despedida de los Brighton 64 en la sala el Sol. Y me acorde que a José Luis le
gustaban los grupos de Soul españoles. Y que quizás por el futbol y el gusto por
irse a los fondos, conocía otra escena desde otro punto de vista. Y allí estaba
delante mío, 20 años después, con la misma voz y coincidiendo en los mismos conciertos de los B64. Y por mucho,
mucho tiempo. Como este clip del Tocata,
En fin, suerte en la vida y hasta siempre
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