lunes, 6 de febrero de 2012

Vivituario : Etta Jamesetta Rules!





Dios les guarde,

Una de las cosas que más rabia me da, en las publicaciones dedicadas a la música del siglo pasado, es la página, casi siempre par (es decir de la derecha), donde clavan las personas, importantes o no, que han sido alguien y que han recibido la visita de la parka negra, han pasado a mejor vida o directamente están dormiditos, pero mucho.

 Se prepara una pequeña semblanza de 4 líneas, una foto de mejores tiempos y un final de esos de dejarte el cuerpo pero bueno. Descanse en paz, bien por él o una pena de persona, ese estilo. Estilo como si fuera el de pasar  lista en el aula y donde siempre, los mismos reyes de hacer pellas, novillos o como se llame en su bella tierra el acto de no ir a clase, reciben el sambenito, mes a mes,  de estar siempre siendo operados de fimosis, haber recibido mal trato por parte de su padres, o siendo más grandecitos, haber recibido un cachete sin querer de parte de su celoso enamorado, pero por favor, no digáis nada que no quiere que se sepa.

Si el obituario o necrológicas, diciendo mes a mes que los excesos se pagan, como la coda de los telediarios con esas imágenes de coches baratos destripados en un secarral de carretera secundaria, con todo tipo de moralinas y moralejas. A mí me gustaría que el asalariado que prepara esas páginas supiera algo más de lo que pone el wikipedia y que realmente, si es importante hable más de 4 líneas. Y si no lo fuera, pues que se haga una broma del tipo " Oportunidad de guitarras Grestch en Colorado, razón la viuda de XXX". Y no esa pena de líneas sosas que nada dicen, que es una excusa para llenar una hoja.

El otro día, en un descolocante telediario, nos encontramos con que esta señora, Jamesetta, que era como se llamaba la oronda persona de difíciles cejas, había tenido un momento duro e inevitable con el autentico más allá. Y se veían esas imágenes y sonidos de las buenas, a ojos del vulgo, claro. Bien. A mí, automáticamente, me vino a la memoria mi amigo Fernando, autentico musitraficante de conciertos de esta señora de toda edad y condición, por un módico precio y toneladas de cariño de acumular y acumular la mandanga buena, para el disfrute de la raza humana, que aprecie lo bueno, claro. Y los miles de kilómetros, pero miles, que me hecho en mi vida laboral, con la buena de Jamesetta cantándome a mi solo, desde el tablero del coche, mientras me chupaban centenares de kilómetros y cigarros en un Ford Mondeo de color extraño. Esos kilómetros, ese ritmo, ese fraseo, ese enorme silencio que ella sabía romper en minúsculos trozos como nadie, nadie me los va a quitar. Ni el funcionario del telediario, ni las manos de la parka negra.

Para ilustrar la cosa ( hace falta?¿?), video de la señora.




Hala, hasta siempre , suerte en la vida.

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