Dios les guarde,
¿Qué? Andaba en el día de gracia de hoy, burla burlando en una feria madri-leña de cosas de regalo y decoración, por eso de la actividad laboral o ganarse uno el pan con el mucho (y salado) sudor de la frente y ¿que vi? ¿Que me choca además del escaso gusto, repetición de artículos de baratillo, saldo e infame forma y fondo? Pues que va a ser. 200 cuadros, llaveros, relojes, despertadores, boligrafos, imanes, cajas, cajones y sólo dios sabe que otros cosos con la forma, el logo, el nombre o la mancha de la marca de motos italiana. O cualquier cosa donde se pueda poner y que se le parezca y engalane cualquier baratija.
¿Por qué? Sin lugar a dudas, el anuncio nefasto de marca deportiva en la pasadísima Eurocopa de Portugal, donde salían junto con Raúl González Blanco y otros premios nobel del balón a nivel europeo, varios centenares de Vespas (la lambretta para el público común sencillamente no existe o se ve como una Vespa bulímica o un fallo de pixelización, vaya usted a saber), como ejemplo de colorido, buen rollo y como algo "guay", sólo nos hizo prepararnos el cuerpo. Cuando ya en anuncios de polos, martinis, ropas o de cualquier cosa, sacaban una burra muy bien cuidada, nos hacía perder el cariño al hecho de valorar esa marca de bicicletas con un motor y acabados de avión. Posteriormente, la fabricación en cadena china de todo tipo de baratijas, la falta de ideas de los diseñadores indies o si lo prefieren la fabricación indie de los diseños chinos (pésima calidad, repetición, nulo gusto...) hizo que pasará lo que ha pasado. Miles de cuadros de Audrie, de cosas pot ar (no pop art, no) y Vasarelis de baratillo, sobre muebles escombro. Miedo, mucho miedo. Ruido y confusión.
¿Como y cuando? La solución para el hombre y la mujer española, a la hora de conseguir un complemento no de marca y simpático y epatante (y tendencia, según los gurús de estilo del rastro o del multiprecio todo a 3 euros). El elemento consistente en lo que sea, con la Vespita. La camiseta a precio de coste 2 euros y comprada a 10. Y si ha venido de un viaje a Italia, vamos de regalo de la muerte.
¿Solución? En verdad os digo, que de seguir así, comprar Kawasakis y Ford Fiestas, para disimilar y descolocar a tanto tendencias de la muerte.
Bueno, va bien, suerte en la vida y hasta siempre
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